SER POSITIVO O ENFERMAR…

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La vida cotidiana está llena de retos permanentes y tareas desafiantes, si a

esto sumamos el bombardeo de noticias que muestran la violencia, la corrupción, y

los desastres que acontecen a nuestro alrededor, no es difícil percibirnos

reaccionando con angustia, estrés e incluso enfermedad. Lo que afecta nuestro

estado emocional también puede afectar nuestro estado corporal, y viceversa,

restándonos bienestar y una buena calidad de vida.

Sonja Lyubomirsky, licenciada en psicología por la Universidad de Harvard,

doctora en psicología social por la Universidad de Stanford y profesora de la

Universidad de California, en su libro La ciencia de la Felicidad -producto de sus

múltiples investigaciones- nos indica que independientemente de nuestras

circunstancias de vida, podemos aumentar nuestro bienestar general y calidad de

vida particular a través de actividades concretas que facilitan vivir el momento

presente, adquirir un pensamiento positivo, optimizar el uso de nuestros

recursos y generar significado en nuestras vidas.

Algunas de las acciones concretas que nos dirigen a estos objetivos pueden

ser las siguientes:

1. Vive el presente, desde otra perspectiva:

Si bien justo estamos asegurando que el presente es complejo y puede llegar a

enfermarnos, es importante dar un giro a esa visión y comenzar a vivir en el

presente también desde aquello bueno que nos ofrece. Es necesario FLUIR. Fluir es

entrar en un estado de autopercepción, autoconocimiento y concentración

intensos en el momento presente dejando de lado, al menos por unos momentos,

aquello que te rodea.

¿Cómo? Practica el ocio inteligente: escuchar algo de música, leer un artículo

interesante, pintar un cuadro o colorear un dibujo. Lo que sea que atrape tu

atención y te haga estar presente en el aquí y ahora, en ti mismo.

2. Permítete perdonar:

Vivir el presente, dándole un giro, nos requiere aprender a no vivir en el pasado.

Esto es, evidentemente no podemos huir de nuestra historia de vida, pero debemos

aprender a superar aquello que nos dañó, aprender del suceso, reparar aquello que

deba ser reparado y perdonar aquello que no hemos perdonado. Perdonar no es

dejar pasar, olvidar o menospreciar una situación que nos causó daño. Es, por lo

contrario, comprender que la vida puede írsenos entre las manos mientras nos

encadenamos al resentimiento y al rencor. Perdonar es dejar ir para poder seguir

“¿Cómo sé que he perdonado?” Cuando mi deseo por perjudicar a alguien que me

ofendió y mi desprecio a ese alguien disminuye y mi deseo de favorecerlo o de

beneficiar y honrar nuestra relación ha aumentado.

3. Ocúpate de tu cuerpo:

Cuidar nuestra salud emocional es tan importante como cuidar nuestra salud

corporal. Dar a nuestro cuerpo una mejor vida es fundamental. Tratarnos bien, en

la medida de nuestras posibilidades, puede ayudar también a curar las heridas

emocionales del pasado.

¿Cómo? Regala a tu cuerpo algo que le haga sentirse bello, atractivo, confortable,

cómodo. Un aroma, una crema rica, un peinado, una ropa linda, un abrazo de

4. Saborea las alegrías de la vida:

La vida actual, no podemos negarlo, también puede traernos grandes alegrías. Esto

no es nuevo, la vida siempre ha sido así: un ir y venir, un subir y bajar desde lo

oscuro hasta la luz y viceversa. Distinguir y valorar las alegrías de la vida cotidiana

es importante. No afirmamos, por supuesto, que la vida esté llena de logros

enormes cada instante. Los pequeños detalles son gigantescos cuando nos

permiten sonreír un segundo más que el día anterior.

¿Cómo? Pon atención a los rituales y actividades de tu rutina y deléitate con lo más

cotidiano: una ducha, la textura de tu cama, el sabor de tu comida, la sonrisa de tus

Disfrutar las pequeñas cosas que, al paso de los años, terminan por ser las cosas

grandes de la vida.

5. Expresa gratitud:

De la mano de lo anterior, las pequeñas alegrías diarias vienen, muchas veces, de

las personas que nos rodean. Incluso de gente desconocida. Si bien la felicidad es

un camino que va de adentro hacia afuera, valorar aquellas acciones de otros que

fomentan el crecimiento de nuestra felicidad es muy importante. Agradecer a otros

por apoyarnos, por escucharnos, regañarnos o hasta por el sólo hecho de estar en

nuestras vidas nunca está demás.

¿Cómo? Anota en un cuadernillo todas las noches de 3 a 5 cosas por las que estés

agradecida ese día. Desde lo más noble hasta lo más prosaico.

También puedes pensar en alguien y darle las gracias específicas por algo.

6. Pensar es valioso, pensar demasiado es peligroso:

Cuando decimos que algo es “demasiado” no es decir que hay mucho de eso.

Cuando algo es demasiado, simplemente se ha salido de control, ha rebasado los

límites permitidos y comienza a ser –o ya es- un problema. Con los pensamientos

pasa lo mismo. ¿Cuántas veces no nos hemos descubierto pensando demás,

creando historias y construyendo castillos en las nubes? Muchas ocasiones somos

nosotros quienes creamos tragedias con tan sólo pasar algunos minutos pensando

en algo. “Seguro las cosas van a salir mal”, “Sí, claro, seguramente me verán la cara,

me asaltarán, perderé mi trabajo y luego…”: son estas frases, entre muchas otras,

las que rondan nuestros pensamientos y nos dañan por su toxicidad, aún cuando

pueden parecer inofensivas o sólo una narración mental.

Pensar “demás” es dar muchas vueltas (innecesarias, pasivas, infinitas, excesivas)

al sentido, las causas y las consecuencias de tu carácter, sentimientos y problemas.

Es importante no pensar en demasía.

¿Cómo? ¡Corta estos pensamientos diciendo BASTA en voz alta!, y haz algo para

distraerte, distraerte y distraerte.

Pregúntate ¿importará esto que pienso cuando esté en mi lecho de muerte?

7. Expresa amabilidad

Muy relacionado con la gratitud, la amabilidad es una buena forma de cambiar la

atmósfera en un lugar. Jamás será lo mismo llegar a un lugar y saludar con una

sonrisa que caminar en línea recta ignorando a todo el mundo. Un “buenos días” no

sobra, aún si no recibes una respuesta festiva. Una actitud amable puede cambiar

el día no sólo para ti, sino para otros.

¿Cómo? Regala una sonrisa, se generoso en tu tiempo con alguien, ayuda alguien en

algo que necesite.

8. Practica la espiritualidad:

La espiritualidad no se limita a la creencia de algún dios o la práctica de alguna

religión. Se puede ser una persona espiritual sin ser una persona religiosa.

Conócete mejor, escúchate, cultívate. Se ha dicho que la semilla de la divinidad

yace en cada uno. Entrégate a alguna misión, a alguna meta, de modo que,

creciendo como individuo, ayudes a otros a crecer, a dignificarse. Buscando

trascender puedes llegar a ser una persona espiritual.

¿Cómo? Escribe una oración tuya para la mañana, una para medio día, una para la

noche y construye el hábito de silenciarte 5 minutos 3 veces al día para repetirla.

Y no dejes de percibir las sincronías: ve lo sagrado en las cosas cotidianas.

9. Cultiva el optimismo:

Vivimos una época donde no se nos puede culpar por ser pesimistas. Sin embargo,

es posible, sin ignorar lo que va mal, ser optimistas. Dar un justo lugar a las cosas

nos permitirá tener una visión realista y no por ello pensar que todo está mal o que

¿Cómo? Visualízate en los incisos 1, 5 y en 8. Describe con detalle cómo te ves y lo

que sientes al hacerlo. Ahora anota objetivos a corto plazo para lograr alcanzar una

actitud más positiva, que te permita sentirte mejor contigo mismo.

No a todas las personas nos funcionan las mismas cosas. De las actividades

mencionadas algunas te pueden resultar más sencillas, más atractivas y más

significativas, algunas quizá no. El gusto por algunas en vez de otras varía

dependiendo de tu temperamento, de tus deseos, de tus competencias, intereses y

valores. Bastaría que iniciaras con la práctica de un par de ellas para que notaras el

efecto positivo que tienen en tu vida. Los grandes cambios se dan con pequeñas

acciones diferentes sostenidas en el tiempo. Ningún esfuerzo es poco si su efecto

será una vida mejor.

1 comentario en “SER POSITIVO O ENFERMAR…

  • Buen día, me gusto el artículo, primero porque al leerlo me di cuenta de algunos puntos que se me olvida aplicar para «no» complicarme la existencia. Segundo el texto es muy claro y fácil de leer. Tercero me invita a ver la vida con alegría y optimismo sin olvidar lo que va mal, pero siempre con otra perspectiva.
    Felicidades.

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